
PROCESO CREATIVO

Como ya hemos explicado, el trabajo de “la d muda” se centra sobre todo en la creación de collages. Su principal objetivo es intentar evitar que la lógica y la razón formen parte del proceso creativo, buscando así una mayor libertad para el autor a la hora de producir su obra. Dicho proceso se podría dividir en tres fases claramente bien definidas: una primera etapa de selección y de “recorte”; una segunda de composición; y una última que sería la fijación de todo el material sobre un soporte.
A pesar de que, a primera vista, todo el proceso del collage parezca algo mecánico y automático, hay que tener en cuenta que el motor que impulsa su elaboración es la música, fuente de inspiración que acompaña al artista desde el comienzo de la obra hasta su finalización. Su ritmo, su cadencia, e incluso el sonido de la grabación de aquella música de principios de siglo XX, generan la atmósfera perfecta para que la imaginación de “la d muda” fluya y conecte cada una de las fases que se irán desarrollando.
La primera fase que suele durar uno o dos meses se centra primero en reunir todo aquel material que vaya apareciendo entre papeles encontrados en revistas, libros, etc. Imágenes que puedan estimular de manera inconsciente la sensibilidad de “la d muda”, pero que todavía no son la idea concreta de un concepto determinado para un futuro collage. Después, se trata de disfrutar del placer de recortar todo aquello que llega a nuestras manos, consiguiendo así que las piezas recortadas pierdan todo su significado, no sólo por ser separadas del contexto de su imagen original, sino por ser acumuladas en una cantidad ingente de trozos de papel donde no tiene cabida la lógica.

mesas de trabajo
La siguiente fase sería la composición del collage a partir de aquellos recortes que permanecen depositados sobre dos mesas repletas de papeles sin ningún tipo de orden. Para evitar el uso de la razón y la lógica en su creación, se realizan tres o cinco collages de manera simultánea, colocando una primera pieza en cada uno de ellos. Esta primera imagen será el detonante de todo el proceso. Será la fuerza inicial que impulsará la unión con el resto de las imágenes, generando así una serie de líneas de tensión que articularán la composición de la obra y que irán variando en función de cada nueva pieza que se vaya colocando en el soporte. De este modo, la combinación de esos elementos nunca vendrá marcada por una intencionalidad o por una idea previa del autor, sino que será el propio desarrollo de la creación el que vaya estableciendo su orden y su significado. Dicho proceso no concluye hasta la finalización del propio collage.

Preparación para collages sobre papel

Collages sobre papel
Una vez que la composición ha finalizado, es decir, cuando ya existe cierta armonía en los elementos, el collage permanece quieto durante un tiempo. Pasado ese tiempo conveniente, se vuelve a la obra para comprobar si su sentido ha cambiado; si, gracias a ese reposo, el collage necesita ser pulido o mejorado en algún aspecto, con el fin de perfeccionar su discurso. Y es entonces, y sólo entonces, cuando se da por finalizada la obra y se pasa a pegar la composición sobre un determinado soporte (ya sea sobre papel, sobre madera, etc…)

Collages sobre papel finalizados
La principal característica en el proceso de creación de “la d muda” es aprovechar al máximo todos los recursos disponibles. Algunos de los métodos que utiliza con ese propósito son, por ejemplo, recortar el papel hasta su mínima expresión o reutilizar materiales que sirvan como soporte. Dentro de esta categoría, cabría destacar aquellos collages realizados sobre madera encontrada en la calle. Lo que antes era una encimera, una estantería o un armario, emprenden un nuevo viaje lejos de aquel mobiliario del que eran parte y, sobre todo, lejos del contenedor donde fueron echados. Una vez recogidos, poco a poco irán perdiendo su identidad como mueble, para ganar una nueva como base de una creación artística.


Maderas recogidas y pintadas

Collage y pintura industrial sobre madera
Las brochas y los pinceles impregnados aún con la pintura y el barniz de esos collages sobre madera, darán paso a su vez a una nueva obra, esta vez sobre papel. De este modo, se aprovecha el material sobrante de un proceso para emprender el trabajo nuevo de otro.

Collages y pintura industrial sobre papel
Lo mismo sucede con los restos que deja la imagen recortada. Lo que queda descartado en un primer momento, será utilizado para otro futuro collage. Y así sucesivamente. La obra que va resultando con cada nuevo recorte sobre lo que se va desechando es cada vez más pequeña, quedando todo reducido al final a simples figuras geométricas: triángulos, círculos, cuadrados, e incluso líneas que, al unirse, generan un nuevo mensaje. Con este modo de proceder, pasamos de tener obras figurativas a obtener otras cada vez más abstractas, que llegan a la propia esencia del lenguaje del collage.
